Apunta la cámara a la comida y listo: Macrofy reconoce el plato y calcula todo solo, sin que tengas que buscar nada en ninguna base de datos.
Escribir el plato, desplazarte por 40 resultados parecidos y elegir a ciegas quita las ganas de volver a registrar.
Pesar cada ingrediente es inviable en el día a día de quien almuerza corriendo o come fuera.
Un día sin registrar se convierte en excusa para abandonar todo. El foco se vuelve restricción, no constancia.
La cámara identifica el plato y los ingredientes sola, sin que tengas que seleccionar nada en una lista.
Calorías, proteína, carbohidratos y grasa aparecen en segundos, directo sobre la foto.
Sin pantallas extra: foto tomada es comida registrada, incluso con prisa.
Un historial simple muestra el patrón de la semana, sin gráficos complicados de interpretar.
La app muestra lo que comiste, no lo que deberías haber comido.
Metas realistas para quien quiere controlar el peso sin ponerle la vida de cabeza.
Sin formularios largos, sin pesar nada, sin registrar historial de dieta.
Antes de comer, una foto rápida con la cámara del celular.
Plato identificado, calorías y macros calculados automáticamente.
Mira la constancia de la semana sin necesidad de escribir nada más allá de la primera foto.
Los primeros cupos aseguran acceso apenas la app se abra.
No. Tomas la foto y la IA reconoce el plato sola, sin búsqueda manual.
El reconocimiento cubre los platos e ingredientes más comunes del día a día y mejora con el uso.
No. Esas apps son centros completos con ayuno, recetas y entrenamiento. Macrofy hace una sola cosa: fotografiar y calcular, sin fricción diaria.
No. La estimación se hace a partir de la foto, sin báscula.
Estamos abriendo el acceso por oleadas para quienes están en la lista de espera.
El control de peso más simple que hayas intentado mantener.